
En este Día, recordamos la historia de Ángel Ariel Escalante Pérez, un niño guatemalteco de apenas 12 años cuyo caso conmocionó al país en 2015.
Ángel era estudiante de sexto primaria y el 16 de junio de 2015 salió de su casa rumbo a la escuela, pero nunca llegó.Dos días después, el 18 de junio, los Bomberos Municipales lo localizaron con vida debajo del Puente Belice, en Ciudad de Guatemala. Había sufrido graves lesiones y fracturas en ambas piernas después de caer desde una gran altura.
La vegetación ayudó a amortiguar parcialmente la caída.Según el relato que Ángel proporcionó a los socorristas, había sido retenido por pandilleros, quienes le entregaron un arma y le ordenaron disparar contra un piloto del transporte público.
Ángel se habría negado.De acuerdo con ese mismo relato, sus captores entonces le plantearon una elección: morir descuartizado o ser lanzado desde el puente. El niño habría escogido la segunda opción.
Ángel sobrevivió inicialmente a la caída, pero permaneció hospitalizado durante varios días.
El 4 de julio de 2015, a los 12 años, falleció en el Hospital General San Juan de Dios.
Los reportes médicos señalaron insuficiencia orgánica múltiple y choque séptico, después de las graves lesiones sufridas.
Ángel no murió el 22 de junio, como aseguran algunas publicaciones que circulan actualmente. Su desaparición ocurrió el 16 de junio, fue localizado el 18 y falleció el 4 de julio de 2015.
Su historia tuvo repercusiones posteriores en Guatemala. Su caso fue retomado en iniciativas destinadas a proteger a niños y adolescentes amenazados por pandillas y quedó asociado a los esfuerzos de prevención del reclutamiento de menores.
Hoy, 11 años después, su historia sigue siendo recordada.
Ángel tenía solamente 12 años.
Una historia que nos recuerda la vulnerabilidad de la niñez frente a la violencia y la importancia de proteger a los menores de cualquier forma de explotación, amenaza o reclutamiento criminal.
¿Habías escuchado antes la historia de Ángel Escalante?