
Keshav y Anjali Kumari viven en Ranchi, capital del estado indio de Jharkhand, y desde hace años su aspecto no coincide con su edad.
Según los relatos, sus cuerpos empezaron a deteriorarse rápidamente cuando cumplieron un año. Hoy tienen la piel extremadamente arrugada, la cara hinchada y dolores en las articulaciones.

Los médicos hablan de una forma rara de progeria combinada con cutis laxa, una enfermedad que afloja la piel y para la que no existe tratamiento. Para dimensionarlo: la progeria clásica afecta a uno de cada siete millones de recién nacidos, y quienes la padecen envejecen entre cinco y diez veces más rápido que el resto.
El padre gasta cada mes parte de lo que gana en tratamiento homeopático. Una ONG, Care Today Fund, descubrió el caso y financia estiramientos faciales para atenuar arrugas y flacidez, con resultados iniciales positivos. Anjali entiende su diferencia con una claridad que desarma: tiene la cara hinchada mientras todos los demás se ven normales.