Adolescente muere tras recibir un “chupetón” en el cuello: qué se sabe del caso y cuáles son los riesgos de esta práctica
La muerte de un adolescente de 17 años, presuntamente relacionada con un “chupetón” en el cuello, ha generado preocupación y preguntas sobre los riesgos de esta práctica entre jóvenes. De acuerdo con información difundida por familiares del menor a medios de comunicación y retomada por diversos medios como el Heraldo de México, el joven presentó convulsiones antes de ser trasladado de emergencia a un hospital, donde finalmente perdió la vida tras sufrir un derrame cerebral.
Según los reportes citados por medios regionales, el adolescente habría desarrollado un coágulo sanguíneo que llegó al cerebro después de que una succión intensa en el cuello afectara una arteria. Este trombo habría provocado el evento cerebrovascular que derivó en su fallecimiento.
El caso ha provocado un debate en redes sociales sobre qué tan peligroso puede ser un “chupetón”, una práctica común entre parejas jóvenes que, en la mayoría de los casos, no genera consecuencias graves.
¿Qué es un “chupetón” o sugilación?
En términos médicos, los “chupetones” se conocen como sugilaciones. Se trata de una lesión en la piel causada por una succión intensa con la boca que rompe pequeños vasos sanguíneos debajo de la piel.
Estas lesiones suelen aparecer con mayor frecuencia en el cuello, aunque también pueden presentarse en otras zonas blandas del cuerpo.
Cuando ocurre la succión, los capilares —vasos sanguíneos muy pequeños que se encuentran bajo la piel— se rompen debido a la presión. Esto provoca la acumulación de sangre bajo la piel, lo que genera un hematoma visible, similar a un moretón.
En la mayoría de los casos, este tipo de marcas desaparecen por sí solas después de varios días.
Cómo podría relacionarse un chupetón con un coágulo sanguíneo
Especialistas explican que, en situaciones poco comunes, una presión fuerte en el cuello podría dañar un vaso sanguíneo. Cuando esto ocurre, el organismo puede formar un coágulo para detener el sangrado interno.
Si ese coágulo se desplaza por el sistema circulatorio, existe la posibilidad de que llegue a órganos vitales.
Cuando un trombo alcanza el cerebro puede bloquear el flujo de sangre y provocar un derrame cerebral o accidente cerebrovascular.
Aunque este escenario es considerado muy poco frecuente, la posibilidad ha sido documentada en algunos reportes médicos y casos aislados.